jueves, 15 de abril de 2010
SUMERGETE EN LA ÉPOCA MEDIEVAL...
Los próximos 24 y 25 de abril, la localidad de Priego de Córdoba celebrará su primer Mercado Medieval.
Priego viajará en el tiempo varios siglos atrás para celebrar su primer mercado medieval, una cita programada para los días 24 y 25 de abril.
La actividad se celebrará junto al Castillo, en la Plaza del Llano, donde se contará con alrededor de cuarenta puestos de venta, además de una programación de actividades.
Entre las actividades organizadas para amenizar el mercado, se celebrarán diferentes actuaciones de grupos de teatro y música, granja de animales, cuentacuentos, tragafuegos, malabares, brujas...
Así como talleres y juegos para los más pequeños, talleres demostrativos, una exposición de aperos tradicionales de labranza, exhibiciones de cetrería o un carrusel infantil.
En cuanto al mercado, se ha señalado que los visitantes podrán adquirir productos o servicios como vidrieras, restauración de muebles, grabados en papel, cuero artístico, piel, plantas medicinales, comida tradicional, panadería gallega, cirios o esparto, entre otros...
De la misma forma tomarán parte en el mercado medieval artesanos de la localidad, que realizarán exhibiciones en directo, promocionando la artesanía prieguense.
El casco antiguo es un escenario inmejorable para la recreación de unos momentos históricos que lo han formado y embellecido, con un ambiente que nos transportará en el tiempo y nos invita al juego del viaje.
VEN Y DEJATE LLEVAR...
domingo, 11 de abril de 2010
LEYENDA DE LA MORA ENCANTADA.
Esta curiosa y bonita leyenda fue contada en el pasado Senderismo Nocturno en Priego, por Ana Gamez.
Con su permiso, yo os la cuento, para que siga en el recuerdo de nuestra tradición andaluza.
Gracias Ana.
Hubo un tiempo, en el que las leyendas, los cuentos y los cantares tradicionales, de las gentes de los pueblos Andaluces, dejaron de escucharse, a través del viento de nuestra tierra.
Eran historias sorprendentes, amorosas, a veces crueles, pero en todos los casos mágicas, eso era así, porque tenían el poder de poner a funcionar la maquina imaginativa y creadora, de todo aquel que se paraba a escucharlas, que no eran pocos los oyentes.
Porque hasta que no vinieron por aquí las cajas parlantes, ni las televisiones, era la manera de contar sucesos e historias frente al fuego del hogar, o tumbados en las eras con el frescor, de las noches de verano, bajo las estrellas, para entender el sentido mismo de nuestra existencia.
Digo lejano en el tiempo, porque hoy aquí en fortuna, estamos, para volver a pronunciar al viento, de está noche singular, del solsticio de verano, una de aquellas leyendas, de nuestros padres y abuelos, y de otros, que viviendo amaron estas tierras, antes que nosotros, que ya no viven, pero que andan sus almas aquí y ahora entre nosotros, entre vosotros aquí y allá convocados por mis palabras.
Hace algún tiempo, siendo yo un poco más joven de lo que ahora soy, acerté a pasar por una calle de Priego, cerquita de aquí mismo, que la llaman Tostáo o de Tucumán.
No se porque, acabé mirando, como cuando era niño, a través de una antigua reja muy negra, al interior de una habitación, era para mi, una habitación mágica, ya que en ella, y en penumbra, siempre se podían adivinar, un numeroso grupo de muebles, e imagines para arreglar, y pinturas antiguas.
En aquella casa vivía un hombre que se llamaba Antonio, un hombre del pueblo, amante de éste y de las tradiciones.
Aquella tarde Antonio estaba sentado, en un luminoso patio que tiene la casa, bajo una generosa parra, como otras veces, abrí la puerta, pasé al patio y tomé anea, para sentarme a la vera de mi querido amigo.
Tras un corto saludo de bienvenida, me pregunto que si yo, recordaba, el álamo de la encantá, que hasta la década de los cincuenta, existía, sobre el frontispicio, de la Virgen de la Salud, en la Fuente del Rey, a lo que yo, medio riendo le contesté:
- ¡Hombre que solo tengo 18 años, como pude conocerlo!
- Es verdad, me responde.
- Bueno y tú sabes la leyenda y el misterio que guardaba este álamo, a lo que yo expectante y deseoso de que continuase con su relato, le conteste que no, pues bien el me contó...
Hace muchos, muchos, años, vivía en Medina Bahiga, hoy Priego, un Rey moro que vivía en el castillo.
Este Rey tenia una hija bellísima, morena, de ojos verdes con largos y hermosos cabellos negros, a la que gustaba cada noche, peinar para desenredarse sus cabellos.
Al regreso de los baños, un día, por la calle real, del barrio de la villa, los bellísimos ojos de la princesa, se cruzaron, con los humildes ojos de un campesino joven, y hermoso, que subía de las huertas de la Joya.
Cargado con un gran canastón de peros Ruises, la princesa, en ese momento, se estremeció de amores, por el muchacho, hasta caer, rendida de emoción al suelo.
Rápidamente, acudió el joven muchacho, y las damas de compañía para socorrer a la desvalida princesa, una vez repuesta la real dama, ofreció al joven un suave beso que sonrojo la tez del campesino, cuando está noticia llego a oídos de Rey la mando llamar.
El Rey, prohibió tajantemente, que volviese a ver a un muchacho, tan inadecuado para su realeza, a lo que la joven muchacha, se revelo diciendo:
- Prefiero estar penando en prisión, que no volver a verle más.
A lo cual el rey, mandó encerrar a su hija, en la torre, que existía, en las afueras de la cuidad, en lo que se llamaba, la puerta, del camino de la joya, lugar, a donde fue conducida por tres guardas, de cara oscura, al llegar allí fue encerrada, justo encima de donde estamos.
Por aquellos días, un Rey Cristiano, llegado desde el norte, llamado Fernando III el Santo, se hallaba sitiando la ciudad, allá por los campos de la cubé.
El rey cristiano, mando embajadores, para hablar con el rey Moro, de la ciudad de Medina Bahiga, rogándole rindiera la plaza, a lo cual contesto, con la más rotunda de las negativas posibles.
Así que el rey Cristiano, preparo el asedio, las tropas cristianas, que doblaban las de los moros, lograron, tras una dura batalla, hacerse con el dominio de la ciudad.
El rey y todos los habitantes del castillo, fueron pasados a cuchillo, y fue saqueada la ciudad, hasta el extremo de que nadie quedo vivo.
Quizás nadie se acordó de aquella muchacha tan bella, hija del rey, que quedo, para siempre, presa en la torre, por el castigo de su padre, allí, pereció, y nunca más, se supo nada de ella, o casi nada.
Desde entonces, algo pasa por este lugar, cada noche de san Juan, en el solsticio de verano.
Dicen algunos antiguos, que si tienes valor, y no tienes miedo, a eso de las 12 de la noche, y a los pies de ese gran álamo, se aparece la figura espectral, de una bellísima dama, cubierta de ricas vestiduras.
Es bella en extremo, se acerca hasta el nacimiento, se sienta allí en silencio y con un peine de oro en su mano, peina incansablemente sus largos y hermosos cabellos negros.
Todo el que la ve, coincide en decir, que su cara tiene una mirada de tristeza, pero que además, allí sentada, espera hasta la salida del sol, a que algún joven campesino, de bellos ojos, se acerque al lugar, para contemplar su belleza.
Quien sabe, si sigue buscando, al joven campesino de su juventud.
Dice la vieja leyenda, que cuando esto ocurre, la princesa Mora, suele hacer al joven, la siguiente pregunta...
- ¿Según tú y tus brillantes ojos? ¿Quien es más bello, de lo que puedes ver, mi peine de oro o yo ?
Cuentan, que nunca nadie dijo, que era el peine de oro, lo más bello de la espectral aparición,al decirlo así, salvaron su alma, ya que si hubieran dicho, que el peine, su alma se hubiera condenado, para toda la eternidad.
De esta manera, salvaron el alma de la princesa Mora, encantada, por los siglos de los siglos, y condenada a salir de su prisión, cada noche de san Juan.
Aquí, a mi lado, triste condena, tened cuidado, pues ser cautos, si alguna vez, pasando por aquí, acertáis a ver algo, de lo que aquí os he contado, acordaos de mi historia, y de lo cruel del momento.
Pensad, lo que os plazca, no se trata de una realidad, esta leyenda, ha vivido, y vivirá, en el corazón, y en la memoria de todos, y cada uno, de los que estamos aquí, esta noche, cada vez, que nos acordemos de ella, le estaremos dando vida.
Creamos en la magia, que desprenden nuestras leyendas, conozcámoslas, para seguir contándolas, a las generaciones que vienen, del mismo modo, que me la contó a mí, mi gran amigo y recordado artesano, Antonio Carrillo.
En memoria del cual, os cuento esta leyenda.
Con su permiso, yo os la cuento, para que siga en el recuerdo de nuestra tradición andaluza.
Gracias Ana.
Hubo un tiempo, en el que las leyendas, los cuentos y los cantares tradicionales, de las gentes de los pueblos Andaluces, dejaron de escucharse, a través del viento de nuestra tierra.
Eran historias sorprendentes, amorosas, a veces crueles, pero en todos los casos mágicas, eso era así, porque tenían el poder de poner a funcionar la maquina imaginativa y creadora, de todo aquel que se paraba a escucharlas, que no eran pocos los oyentes.
Porque hasta que no vinieron por aquí las cajas parlantes, ni las televisiones, era la manera de contar sucesos e historias frente al fuego del hogar, o tumbados en las eras con el frescor, de las noches de verano, bajo las estrellas, para entender el sentido mismo de nuestra existencia.
Digo lejano en el tiempo, porque hoy aquí en fortuna, estamos, para volver a pronunciar al viento, de está noche singular, del solsticio de verano, una de aquellas leyendas, de nuestros padres y abuelos, y de otros, que viviendo amaron estas tierras, antes que nosotros, que ya no viven, pero que andan sus almas aquí y ahora entre nosotros, entre vosotros aquí y allá convocados por mis palabras.
Hace algún tiempo, siendo yo un poco más joven de lo que ahora soy, acerté a pasar por una calle de Priego, cerquita de aquí mismo, que la llaman Tostáo o de Tucumán.
No se porque, acabé mirando, como cuando era niño, a través de una antigua reja muy negra, al interior de una habitación, era para mi, una habitación mágica, ya que en ella, y en penumbra, siempre se podían adivinar, un numeroso grupo de muebles, e imagines para arreglar, y pinturas antiguas.
En aquella casa vivía un hombre que se llamaba Antonio, un hombre del pueblo, amante de éste y de las tradiciones.
Aquella tarde Antonio estaba sentado, en un luminoso patio que tiene la casa, bajo una generosa parra, como otras veces, abrí la puerta, pasé al patio y tomé anea, para sentarme a la vera de mi querido amigo.
Tras un corto saludo de bienvenida, me pregunto que si yo, recordaba, el álamo de la encantá, que hasta la década de los cincuenta, existía, sobre el frontispicio, de la Virgen de la Salud, en la Fuente del Rey, a lo que yo, medio riendo le contesté:
- ¡Hombre que solo tengo 18 años, como pude conocerlo!
- Es verdad, me responde.
- Bueno y tú sabes la leyenda y el misterio que guardaba este álamo, a lo que yo expectante y deseoso de que continuase con su relato, le conteste que no, pues bien el me contó...
Hace muchos, muchos, años, vivía en Medina Bahiga, hoy Priego, un Rey moro que vivía en el castillo.
Este Rey tenia una hija bellísima, morena, de ojos verdes con largos y hermosos cabellos negros, a la que gustaba cada noche, peinar para desenredarse sus cabellos.
Al regreso de los baños, un día, por la calle real, del barrio de la villa, los bellísimos ojos de la princesa, se cruzaron, con los humildes ojos de un campesino joven, y hermoso, que subía de las huertas de la Joya.
Cargado con un gran canastón de peros Ruises, la princesa, en ese momento, se estremeció de amores, por el muchacho, hasta caer, rendida de emoción al suelo.
Rápidamente, acudió el joven muchacho, y las damas de compañía para socorrer a la desvalida princesa, una vez repuesta la real dama, ofreció al joven un suave beso que sonrojo la tez del campesino, cuando está noticia llego a oídos de Rey la mando llamar.
El Rey, prohibió tajantemente, que volviese a ver a un muchacho, tan inadecuado para su realeza, a lo que la joven muchacha, se revelo diciendo:
- Prefiero estar penando en prisión, que no volver a verle más.
A lo cual el rey, mandó encerrar a su hija, en la torre, que existía, en las afueras de la cuidad, en lo que se llamaba, la puerta, del camino de la joya, lugar, a donde fue conducida por tres guardas, de cara oscura, al llegar allí fue encerrada, justo encima de donde estamos.
Por aquellos días, un Rey Cristiano, llegado desde el norte, llamado Fernando III el Santo, se hallaba sitiando la ciudad, allá por los campos de la cubé.
El rey cristiano, mando embajadores, para hablar con el rey Moro, de la ciudad de Medina Bahiga, rogándole rindiera la plaza, a lo cual contesto, con la más rotunda de las negativas posibles.
Así que el rey Cristiano, preparo el asedio, las tropas cristianas, que doblaban las de los moros, lograron, tras una dura batalla, hacerse con el dominio de la ciudad.
El rey y todos los habitantes del castillo, fueron pasados a cuchillo, y fue saqueada la ciudad, hasta el extremo de que nadie quedo vivo.
Quizás nadie se acordó de aquella muchacha tan bella, hija del rey, que quedo, para siempre, presa en la torre, por el castigo de su padre, allí, pereció, y nunca más, se supo nada de ella, o casi nada.
Desde entonces, algo pasa por este lugar, cada noche de san Juan, en el solsticio de verano.
Dicen algunos antiguos, que si tienes valor, y no tienes miedo, a eso de las 12 de la noche, y a los pies de ese gran álamo, se aparece la figura espectral, de una bellísima dama, cubierta de ricas vestiduras.
Es bella en extremo, se acerca hasta el nacimiento, se sienta allí en silencio y con un peine de oro en su mano, peina incansablemente sus largos y hermosos cabellos negros.
Todo el que la ve, coincide en decir, que su cara tiene una mirada de tristeza, pero que además, allí sentada, espera hasta la salida del sol, a que algún joven campesino, de bellos ojos, se acerque al lugar, para contemplar su belleza.
Quien sabe, si sigue buscando, al joven campesino de su juventud.
Dice la vieja leyenda, que cuando esto ocurre, la princesa Mora, suele hacer al joven, la siguiente pregunta...
- ¿Según tú y tus brillantes ojos? ¿Quien es más bello, de lo que puedes ver, mi peine de oro o yo ?
Cuentan, que nunca nadie dijo, que era el peine de oro, lo más bello de la espectral aparición,al decirlo así, salvaron su alma, ya que si hubieran dicho, que el peine, su alma se hubiera condenado, para toda la eternidad.
De esta manera, salvaron el alma de la princesa Mora, encantada, por los siglos de los siglos, y condenada a salir de su prisión, cada noche de san Juan.
Aquí, a mi lado, triste condena, tened cuidado, pues ser cautos, si alguna vez, pasando por aquí, acertáis a ver algo, de lo que aquí os he contado, acordaos de mi historia, y de lo cruel del momento.
Pensad, lo que os plazca, no se trata de una realidad, esta leyenda, ha vivido, y vivirá, en el corazón, y en la memoria de todos, y cada uno, de los que estamos aquí, esta noche, cada vez, que nos acordemos de ella, le estaremos dando vida.
Creamos en la magia, que desprenden nuestras leyendas, conozcámoslas, para seguir contándolas, a las generaciones que vienen, del mismo modo, que me la contó a mí, mi gran amigo y recordado artesano, Antonio Carrillo.
En memoria del cual, os cuento esta leyenda.
lunes, 5 de abril de 2010
NO HAY EDAD PARA EMPEZAR A LEER.
Una de las principales preocupaciones de los padres se centra en que sus hijos adquieran un desarrollo adecuado del lenguaje oral y escrito, para conseguirlo no basta con comprar cuadernillos Rubio e insistir en escribir las letras una y otra vez. Las herramientas para lograrlo son muchas una de ellas es introducir a los niños en el hábito de la lectura desde muy temprana edad.
El libro es una ventana hacia el conocimiento desarrolla la capacidad intelectual, imaginativa y creativa de los niños y les introduce en la aventura del saber. La etapa recomendable para iniciar en la lectura a los niños suele ser a partir de los dos años, aunque desde los cinco o seis meses ya podemos presentar a nuestros hijos libros adecuados a su nivel, como un juguete más para que comiencen a manipularlos y familiarizarse con ellos.
El interés por la lectura infantil debe inculcarse desde bebé de manera constante para que se convierta en un hábito conforme el niño vaya creciendo, por eso no es necesario esperar a que el niño sepa leer, para mantener un contacto directo con los libros. Hay libros adecuados para todas las edades, para los bebés existen libros acolchaditos con muchas imágenes, pestañas que se levantan, animalitos de juguete que hacen ruidos, aptos todos para que sean manoseados por los más pequeños sin que se estropeen.
Para los niños de dos años en adelante hay libros con imágenes y vocabulario básico, para que se familiaricen con las letras y los números y formas y así iniciar a los niños en la lectura. Para los niños que ya saben leer, los libros con texto e ilustraciones son los más recomendados para que descubran sus primeros cuentos.
Los beneficios de la lectura son incalculables ya que la lectura habitual lleva al niño a querer leer cada día más y contribuye al desarrollo de sus habilidades intelectuales, artísticas y creativas, además de desarrollar su sentido crítico y aumentar sus experiencias y crear alternativas de diversión distintas a la televisión o los videojuegos.
La demanda en lectura ha aumentado y la oferta ha ido creciendo, por lo que editoriales de libros infantiles han aumentado sus colecciones y han mejorado la calidad de sus productos. Se puede comprobar tanto en las librerías y bibliotecas infantiles como en las tiendas.
Lee cuentos a tus hijos...
jueves, 25 de marzo de 2010
LA VIDA ES CORTA.
La chica de la foto se llama Katie Kirkpatrick, de 21 años.
A pesar de sentir mucho dolor, de varios órganos están presentando falencias y tener que recurrir a la morfina, Katie llevo adelante el casamiento y se hizo cargo de cuidar al máximo de los detalles.El vestido tuvo que ser ajustado varias veces, pues Katie pierde peso todos los días debido al cáncer.
Un accesorio indispensable en la fiesta fue el tubo de oxigeno usado por Katie.
El acompañó a la novia en toda la ceremonia y la fiesta también.
La otra pareja de la foto son los padres de Nick, emocionados con el casamiento del hijo con la mujer de la que se enamoró desde a adolescencia.
Katie, sentada en una silla de ruedas y con el tubo de oxigeno, escuchando al marido y los amigos cantando para ella.
En el medio de la fiesta Katie se dispone a descansar un tiempo .
El dolor le impide quedar en pié por mucho tiempo.
Katie murió 5 días después del casamiento.
Ver una mujer tan debilitada vestida de novia y con una sonrisa en los labios nos hace pensar... la felicidad siempre está al alcance dure cuanto dure y dejemos de complicar nuestras vidas.
Al lado de ella está su novio, Nick, de 23.
La foto fue tomada poco antes de la ceremonia de casamiento de los dos.
Katie tiene cáncer en estado terminal y pasa horas al día recibiendo medicación.
En la foto Nick aguarda el término de una sus sesiones.
A pesar de sentir mucho dolor, de varios órganos están presentando falencias y tener que recurrir a la morfina, Katie llevo adelante el casamiento y se hizo cargo de cuidar al máximo de los detalles.
Un accesorio indispensable en la fiesta fue el tubo de oxigeno usado por Katie.
El acompañó a la novia en toda la ceremonia y la fiesta también.
La otra pareja de la foto son los padres de Nick, emocionados con el casamiento del hijo con la mujer de la que se enamoró desde a adolescencia.
Katie, sentada en una silla de ruedas y con el tubo de oxigeno, escuchando al marido y los amigos cantando para ella.
En el medio de la fiesta Katie se dispone a descansar un tiempo .
El dolor le impide quedar en pié por mucho tiempo.
Katie murió 5 días después del casamiento.
Ver una mujer tan debilitada vestida de novia y con una sonrisa en los labios nos hace pensar... la felicidad siempre está al alcance dure cuanto dure y dejemos de complicar nuestras vidas.
La vida es corta,
perdona rápidamente
besa demoradamente,
ama verdaderamente,
ríe incontrolablemente
y nunca dejes de sonreír
por mas extraño que sea el motivo.
La vida no es la fiesta que esperábamos, pero en el tiempo que estamos aquí, debemos sonreír y dar gracias...
lunes, 22 de marzo de 2010
BUSCANDO A LA NINFA
Hoy os quiero presentar un cuento que ha escrito mi sobrina Mireya, con tan solo 10 añitos es capaz de transportarte hasta el desván imaginario donde suceden estos hechos.
Dedicale 5 minutos de tu tiempo y cuentale que te parece.
Te felicito preciosa, a mi me ha encantado.

Clara era una niña muy curiosa, siempre se metía donde no debía.
Un día fue a su desván, su mamá le había prohibido a ella y a su hermano pequeño, Alex, subir allí. Alex tenía 4 años y le llevaba 2 a Clara.
Alex no quería subir allí, pero su hermana no iba a subir sola.
Clara encendió la luz del desván para ver un poco, y vio algo que se movió, corriendo, para esconderse. Después todo quedó muy tranquilo. Pero, de pronto, algo o alguien abrió la ventana y escapó.
Alex y Clara se quedaron muy asombrados porque vieron unas alas muy grandes y bonitas.
Y Alex dijo que se parecían a las de una mariposa.
Se quedaron un rato en el desván preguntándose qué sería lo que habían visto, hasta que oyeron a su mamá diciendo que la cena ya estaba lista.
Bajaron corriendo para que su mamá no subiera y viera que la habían desobedecido.
Cuando llegaron a la cocina, Clara le preguntó que porqué no podían subir al desván y ella contestó que era porque había cosas peligrosas y se podían hacer daño.
Pasaron los días y cada tarde subían al desván.
Y por fin un día descubrieron de qué se trataba.
Las alas le pertenecían a una ninfa. Parecía una niña, excepto porque tenía unas preciosas alas y por un pequeño detalle: sus orejas eran puntiagudas.
Se hicieron amigas de la ninfa y se veían muy a menudo, pero siempre a escondidas de sus papás, porque tenían miedo de que la echaran del desván.
Y la pequeña acabo con una amiga muy especial.
Mireya, 5ºB
Dedicale 5 minutos de tu tiempo y cuentale que te parece.
Te felicito preciosa, a mi me ha encantado.

Clara era una niña muy curiosa, siempre se metía donde no debía.
Un día fue a su desván, su mamá le había prohibido a ella y a su hermano pequeño, Alex, subir allí. Alex tenía 4 años y le llevaba 2 a Clara.
Alex no quería subir allí, pero su hermana no iba a subir sola.
Clara encendió la luz del desván para ver un poco, y vio algo que se movió, corriendo, para esconderse. Después todo quedó muy tranquilo. Pero, de pronto, algo o alguien abrió la ventana y escapó.
Alex y Clara se quedaron muy asombrados porque vieron unas alas muy grandes y bonitas.
Y Alex dijo que se parecían a las de una mariposa.
Se quedaron un rato en el desván preguntándose qué sería lo que habían visto, hasta que oyeron a su mamá diciendo que la cena ya estaba lista.
Bajaron corriendo para que su mamá no subiera y viera que la habían desobedecido.
Cuando llegaron a la cocina, Clara le preguntó que porqué no podían subir al desván y ella contestó que era porque había cosas peligrosas y se podían hacer daño.
Pasaron los días y cada tarde subían al desván.
Y por fin un día descubrieron de qué se trataba.
Las alas le pertenecían a una ninfa. Parecía una niña, excepto porque tenía unas preciosas alas y por un pequeño detalle: sus orejas eran puntiagudas.
Se hicieron amigas de la ninfa y se veían muy a menudo, pero siempre a escondidas de sus papás, porque tenían miedo de que la echaran del desván.
Y la pequeña acabo con una amiga muy especial.
Mireya, 5ºB
viernes, 19 de marzo de 2010
PENSABA UN PADRE...
- Dame, Oh Señor, un hijo que sea lo bastante fuerte para saber cuando es débil y lo bastante valeroso para enfrentarse consigo mismo cuando sienta miedo.
Un hijo que sea orgulloso e inflexible en la derrota honrada y humilde y magnánimo en la victoria.
Condúcelo, te lo ruego, no por el camino cómodo y fácil, sino por el camino áspero, aguijoneado por las dificultades y los retos.
Allí déjale aprender a sostenerse firme en la tempestad y a sentir compasión por los que fallan, que su corazón sea claro, cuyos ideales sean altos, un hijo que se domine a sí mismo, antes que pretenda dominar a los demás.
Un hijo que avance al futuro, pero que no olvide el pasado y que con humildad pueda recordar siempre la sencillez de la verdadera grandeza, la imparcialidad de la verdadera sabiduría, la mansedumbre de la verdadera fuerza.
Entonces, yo, su padre, me atreveré a murmurar:
"NO HE VIVIDO EN VANO".
Muy pocos hijos, hacemos un reconocimiento a nuestros padres, por todo aquello que ellos hacen por nosotros, desde nuestro nacimiento y durante todo el camino de nuestra vida, por eso hay 2 viejos dichos que señalan:
" Ningún hijo sabe lo que es ser padre, hasta que tiene un hijo"
"Un padre puede ocuparse de sus cinco hijos, pero sus cinco hijos no pueden ocuparse de un padre"
No seamos olvidadizos, con nuestros padres ya que en la mayoría de los casos, solo les damos valor después de que ya no están.
Un hijo que sea orgulloso e inflexible en la derrota honrada y humilde y magnánimo en la victoria.
Condúcelo, te lo ruego, no por el camino cómodo y fácil, sino por el camino áspero, aguijoneado por las dificultades y los retos.
Allí déjale aprender a sostenerse firme en la tempestad y a sentir compasión por los que fallan, que su corazón sea claro, cuyos ideales sean altos, un hijo que se domine a sí mismo, antes que pretenda dominar a los demás.
Un hijo que avance al futuro, pero que no olvide el pasado y que con humildad pueda recordar siempre la sencillez de la verdadera grandeza, la imparcialidad de la verdadera sabiduría, la mansedumbre de la verdadera fuerza.
Entonces, yo, su padre, me atreveré a murmurar:
"NO HE VIVIDO EN VANO".
Muy pocos hijos, hacemos un reconocimiento a nuestros padres, por todo aquello que ellos hacen por nosotros, desde nuestro nacimiento y durante todo el camino de nuestra vida, por eso hay 2 viejos dichos que señalan:
" Ningún hijo sabe lo que es ser padre, hasta que tiene un hijo"
"Un padre puede ocuparse de sus cinco hijos, pero sus cinco hijos no pueden ocuparse de un padre"
No seamos olvidadizos, con nuestros padres ya que en la mayoría de los casos, solo les damos valor después de que ya no están.
jueves, 11 de marzo de 2010
AXFISIANTE INSEGURIDAD.
Un viejecito se hallaba sentado al lado de un camino, a unos kilómetros de un pueblo. Estaba cansado y sin fuerzas.
Entonces, pasó por allí un joven que caminaba ligero.
- Buen hombre (dijo el viejo), debo ir al pueblo pero no tengo fuerzas. ¿Serías tan generoso de cargar conmigo y llevarme?
- Con mucho gusto (respondió el joven), viendo que el viejecito lo necesitaba realmente.
El Joven cargó al anciano en su espalda y éste le sujetó con fuerza.
El viejo tenía tanto miedo a caerse y se sentía tan inseguro que, a medida que avanzaban, iba apretando más y más fuerte el cuello del joven.
El chico intentaba decirle que aflojara, que se estaba ahogando, paro el viejo, en su desesperación, no le hacía caso.
Después de unos minutos el viejo y el joven estaban en el suelo. El viejo había matado por asfixia al joven.
De igual forma, la inseguridad posesiva, puede matar una relación por asfixia.
Cuanto más queremos retener a una persona, cuanto más la aprisionemos, mayores serán las posibilidades de que se vaya o de que la relación se ahogue y se agote al no poder respirar ni crecer.
¿Y tu... dejas respirar a tu pareja o quizás tu pareja te asfixia a ti?
Aplícate el cuento.
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