Emilio Calatayud Perez es un campechano juez de menores de Granada.
Este padre de familia, da una lección magistral sobre lo que implica tener hijos.
No cometas el error de no ver este vídeo.
Ojalá hubiese más jueces que opinaran como él. Sin duda nuestra joven sociedad iría a mejor.

Así, ha condenado a jóvenes delincuentes a aprender a leer y a escribir para evitar su entrada en el reformatorio -alguno, analfabeto, lo ha conseguido en dos meses-; a otros, a obtener el Graduado Escolar: “o lo obtienen por lo civil -afirma en una de sus ponencias- o lo consiguen por lo criminal”.
Ha enviado a niños pijos, acusados de vandalismo, a servir la comida en un centro de indigentes; a autores de delitos contra la seguridad en el tráfico a atender a los que han quedado paralíticos a causa de un accidente.
A un chorizillo de pueblo, que traía locos a los vecinos y a la policía con sus trastadas, a patrullar junto a un policía local para que viera las cosas desde el otro lado; al pirómano a trabajar junto a los bomberos; al que ha protagonizado una agresión racista a atender a los inmigrantes que llegan en patera.
A la jovencita a la que en Navidad pillan robando caprichitos en unos grandes almacenes, a pasar las vacaciones navideñas colaborando en la recogida de juguetes para aquellos niños a los que nadie hace regalos; a los que agarran haciendo pintadas a borrarlas empleando papel de lija; y a un “hacker” informático a emplear 100 horas dando cursos de informática a principiantes...
¿Qué es eso sino justicia?









